12 de mayo de 2011

Política(s)

Ya hace unos días que está en la calle el último número de la revista 21. En ella publico un mini-reportaje sobre otras maneras de hacer política, centrado en los partidos independientes y las agrupaciones electorales. Me parecen dos maneras de eludir el cerrojazo político que el bipartidismo mediático que reina en nuestro país parece imponernos a los ciudadanos que amamos la política y odiamos la manera en que se practica actualmente. Os lo copio aquí por si a alguno le pudiera resultar a) útil, b) interesante, o c) otra.

Agrupaciones de electores y partidos independientes
Otra política es posible
El desapego de los ciudadanos españoles de la política es un hecho evidente. Al menos, de la forma de entenderla de los grandes partidos. Ante el descontento general, hay ciudadanos que optan no por darle la espalda a la política, sino por implicarse más. Las elecciones municipales son el escenario ideal para ello.
“Somos un grupo de ciudadanos a los que nos gusta nuestra ciudad. Sin embargo, no nos gusta la manera en que los políticos la han gestionado. Su prioridad no son los intereses de los ciudadanos, toman decisiones en contra del sentido común y de forma muy poco transparente. Queremos contribuir a que eso cambie”.
Así se expresa es Susana Martínez, una de las promotoras de la Plataforma +de un Ciudadano, que hace unos días conseguía reunir las 1.500 firmas que la Ley Electoral les exige para presentarse como agrupación de electores en Guadalajara. A la hora de cerrar estas páginas estaban pendiente de la convalidación de las firmas por el secretario
Podríamos escuchar argumentos casi idénticos de otros muchos portavoces de iniciativas similares. El descontento con la forma de hacer política de los partidos históricos de nuestro país es cada vez más patente. Las encuestas arrojan cada mes valoraciones progresivamente negativas de los líderes políticos. La crisis económica y la sensación de que las decisiones políticas se toman teniendo en cuenta intereses que no son los de los ciudadanos han acentuado una tendencia que viene de atrás.
En esta encrucijada de desorientación, muchos ciudadanos deciden que la solución no es darle la espalda a la política, sino implicarse más en ella. Es difícil conseguir levantar una alternativa política nacional, ya que el dinero necesario para poner en pie una infraestructura partidaria y hacer calar un nuevo mensaje político es mucho. Pero algo bastante más factible a nivel municipal.
Aunque no suelen ser noticia, las opciones independientes han estado muy presentes en las elecciones municipales. En las tres últimas convocatorias (1999, 2003 y 2007) las agrupaciones de electores y los partidos independientes han sumado entre 1,4 y 1,6 millones de votos (alrededor de un 7%) y alrededor de 5.500 concejales de los cerca de 70.000 que se eligen en cada convocatoria electoral municipal.
Algunas de esas candidaturas han crecido hasta convertirse en verdaderos partidos regionalistas. La Candidatura Independiente-Partido de Castilla y León obtuvo en las últimas elecciones municipales 19.885 votos que le dieron 149 concejales. Muy por encima de un partido regionalista histórico como Tierra Comunera (14.331 votos y 85 concejales). La Agrupación de Electores Independiente Zamoranos (ADEIZA) obtuvo 6.705 votos y 63 concejales. Ese apoyo le convirtió en la tercera fuerza política más votada en la provincia de Zamora y le permitió elegir un diputado provincial. En Cataluña, la Federación de Independientes de Cataluña obtuvo 17.478 votos y 86 concejales. Existe incluso una Confederación de Agrupaciones Políticas Independiente (CAPI), por el momento escasamente significativa.
Pocos datos se pueden recabar a nivel nacional de estas iniciativas. Si miramos el ejemplo de Galicia, en las pasadas elecciones municipales los tres partidos de implantación nacional y los consolidados nacionalistas del BNG obtuvieron más del 80% de los votos. El resto se distribuyó entre opciones regionalistas como Terra Galega y multitud de pequeños partidos independientes y agrupaciones de electores como Unión del Condado de Paranta, Alternativa dos vecinos o Cidadans por Betanzos. Este tipo de iniciativas tal vez sean de corto alcance, en número de votantes y en el tiempo, pero demuestran que es posible otro modo de hacer política y que los ciudadanos tenemos más poder del que muchas veces queremos reconocer.

Partidos y agrupaciones de electores
Constituir un partido político no es difícil. Basta con media docena de personas que se junten, aprueben unos estatutos conforme a la ley, los consignen en un documento público y se inscriban en el registro de partidos del Ministerio del Interior. Más difícil es poner en pie una agrupación de electores que, además, sólo tiene vigencia para una convocatoria electoral en concreto.
Según el artículo 187.3 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral General, para presentar candidaturas las agrupaciones de electores que concurran a unas elecciones municipales se necesita el apoyo de un significativo número de los inscritos en el censo electoral del Municipio. Sus firmas deben ser autenticadas notarialmente o por el Secretario de la Corporación municipal correspondiente.
Las cifras de respaldo que se exigen son un serio obstáculo para su constitución. Van del 1% de los inscritos en el censo electoral en los municipios de menos de 5.000 habitantes a los 8.000 en municipios de más de un millón de habitantes, pasando, por ejemplo, por los 1.500 entre los municipios de entre 50.000 y 100.000 habitantes.

Como un ejemplo de esas otras formas de hacer política, os dejo la dirección del blog de la Plataforma +de un Ciudadano. Os llevaréis alguna sorpresa si miráis con atención. Tanto si lo hacéis como si no, si curioseáis la página os encontraréis la mirada de un grupo de gente que quiere hacer algo por su ciudad sin dejarse enconsertar por el duro miriñaque de los partidos tradicionales:

Para terminar, una gran canción de los siempre combativos The Clash: Revolution Rock.

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